La práctica se desarrolla en Alto Paraguay, el 17° departamento de Paraguay y uno de los más alejados de la capital. Hasta el año 2019, el departamento de unos 82.000 km², expuesto a sequías e inundaciones, no contaba con caminos pavimentados en toda su extensión, lo que dificultaba la accesibilidad y la comunicación entre las poblaciones, más aún en época de lluvias e inundaciones.
Participaron 7 comunidades indígenas de los cuatro distritos del departamento de Alto Paraguay: Puerto Casado: María Auxiliadora, Castilla y Machete Vaina (Pueblo Maskoy). Carmelo Peralta: Guida Ichai y Punta (Pueblo Ayoreo). Fuerte Olimpo: Maria Elena (Pueblo Tomaraho) y Bahía Negra: Puerto Esperanza (Pueblo Ishir).
La práctica fue identificada por los pobladores a través de la priorización de necesidades, una herramienta del Diagnóstico Comunitario Participativo, proceso que fue facilitado por el staff del proyecto GIRD durante los primeros meses del año 2020.
Antes de la pandemia, se había considerado la instalación de prototipos tecnológicos que amplifiquen la cobertura de señal móvil para iniciar el diseño de los Sistemas Comunitarios de Alerta Temprana Inclusivos, sin embargo, esta acción fue apresurada debido a las medidas de prevención y mitigación adoptadas por el gobierno nacional, como la implementación de clases virtuales, por lo que, las comunidades solicitaron la rápida dotación de estos prototipos para adaptarse a estas medidas.
Las comunidades colaboraron con la instalación de las antenas, recolectando materiales locales para cimentar las bases de la antena, apoyando a los técnicos en el momento de la instalación. Finalmente, los protocolos del Sistema de Alerta Temprana fueron definidos con las comunidades, a través de talleres comunitarios que permitieron determinar todas las medidas de accesibilidad posibles para lograr que el SAT sea inclusivo, bajo la premisa de: “Sin dejar a nadie atrás”.
El impacto de esta experiencia se pudo ver reflejada en los siguientes sectores; la Alerta Temprana: si bien las comunidades indígenas han tenido profundo conocimiento de los bioindicadores de eventos hidrometeorológicos, muchos de estos saberes tradicionales se han perdido debido a los procesos de aculturación. También ha incidido la variabilidad climática, debido al forzamiento externo natural y antropógeno de los ecosistemas en los cuales habitan estas comunidades.
Por dichas razones, acceder vía internet a los pronósticos hidrometeorológicos emitidos por fuentes oficiales del país ha mejorado la información de las comunidades (2200 personas en total) a los efectos de optimizar la preparación y los recursos ante eventuales respuestas desde las propias comunidades.
Otro sector impacto es el educativo pues los docentes de las comunidades más alejadas debían trasladarse hasta los cascos urbanos de los distritos, distantes a 30 o 40 kilómetros de las comunidades, para acceder a conexión de internet y descargar los contenidos de las clases virtuales, lo que suponía un costo adicional y sobre exposición de los docentes indígenas durante la cuarentena. Gracias a esta implementación, actualmente, los docentes de las comunidades beneficiadas (priorizadas conforme a variables de vulnerabilidad y exposición con el Ministerio de Educación) siguen las orientaciones del ente rector para llevar adelante el mecanismo de clases virtuales, sin la necesidad de salir de sus comunidades.
Finalmente ha habido un impacto en el sector salud pues se ha optimizado el acceso a información relativa a la pandemia: recomendaciones para la prevención, síntomas, etc, a través del portal web del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social.




